sábado, 16 de julio de 2016

Un poco de filosófía


Ya lo decían Timón y Pumba en El Rey León, “vive y deja vivir”. Y es que las películas para niños a veces no deberían de serlo sólo para ellos, pues los adultos también aprenderían con ellas. Quizá lo que más lástima me dé, es que los valores que enseñan estas películas luego son pisoteados por la sociedad viciada con la que se encuentra luego el niño. Compañerismo, ser siempre sincero, la búsqueda incansable de la verdad y la justicia,… Son cosas que al decirlas suenan muy bien, pero que luego en la realidad no se dan tanto.

Tomando como ejemplo el compañerismo, creo que todos hemos vivido la situación en la que conviviendo con personas en una clase se han terminado formando grupos. Pero además, entre personas de diferentes grupos, se origina un ambiente negativo que lleva a confrontaciones o esa ruptura del compañerismo. Si esto se produce en un círculo tan reducido como una clase, en la sociedad lo encontramos a niveles desproporcionados.

Con este ejemplo sólo quería demostrar el vicio de la sociedad, no que no existan estos valores, porque en los grupos de iguales (los amigos) es donde se respetan más los valores adquiridos y se crean nuevos.

Continuando con el “vive y deja vivir”, considero que es una gran enseñanza. Yo lo aplico en mi vida en el sentido de que yo pueda tener libertad sobre lo que yo haga, mientras no implique a nadie en lo que realice, y que los demás también tengan esa misma libertad en las mismas condiciones. Es decir, que si a mí me gusta darme cabezazos contra una pared hasta que me corra un hilo de sangre por la cara, que me permitan hacerlo ya que no afecta a ninguna otra persona. Pero si a ti te gusta pegarme patadas y a mí me desagrada lo que estás haciendo, no considero correcto ese comportamiento.

Por consiguiente, si las acciones implican a otras personas, éstas deben estar de acuerdo con lo que se esté realizando para ser considerado correcto (para vivir y dejar vivir). Aquí voy a usar un ejemplo polémico: la homosexualidad. Si a mí y a mi novio nos gusta ser homosexuales y follar por el culo, no afecta a ninguna otra persona. No estamos besando a otro ni follando a otro, sino que es una actividad realizada entre nosotros dos y que queda entre nosotros. El ser visto por otro no implica añadir un tercero a la acción, porque no estamos dando un beso de tres ni haciendo un trío, seguimos besándonos mi novio y yo y follando mi novio y yo. Por tanto, cuando la gente dice que los homosexuales no deberían hacer esas cosas en público porque les ven los niños, están siendo coartadores de la libertad y no dejando vivir a los demás. Porque si a alguien no le gusta algo, no mira; quien mira es por curiosidad o interés. Además, es mejor que los niños tengan un amplio abanico de conocimientos para desarrollarse con mayor plenitud, pero eso será un tema que trataré otro día.

En cuanto al espectador, no creo que a nadie le guste ver a un animal comerse sus propias heces (siento el ejemplo, sé que es desmedido. Y respeto a los cacófagos), por tanto no mira. Pero si resulta que pasan los del Circo del Sol haciendo algún espectáculo callejero, imagino que la gente sí mira. Entonces, no entiendo por qué hay que reprender a los homosexuales por hacer cosas naturales (porque los heterosexuales también se besan en la calle delante de los niños) cuando es el espectador quien elige lo que ve.

Vuelvo a repetirlo, Timón y Pumba fueron grandes docentes que parecen haber quedado silenciados en la sociedad actual. “Vive y deja vivir”. ¡Ay, si todos adoptáramos esas palabras para obrar conforme a ellas! Es cierto que se puede opinar y que hay tantas opiniones como culos, que también la gente puede quejarse libremente. Pero de opinar y quejarse a prohibir o censurar hay un gran paso. Me gustaría recuperar una frase que dije en Twitter para unirla al hilo de esto: “Seamos un poco más pacifistas y menos viscerales. Actuemos más con la moral y no con impulsos” [Para quien no sepa lo que es una actitud visceral, hace referencia a las actitudes irracionales, comportamientos esporádicos sin haber sido pensados]. Si la sociedad buscara en favor de la convivencia, de unas relaciones de intercambio donde el objeto de la interacción es la ayuda, aportar conocimientos, experiencias,… Cosas que formen como personas. En el momento en que la sociedad busque normalizar en vez de criticar y censurar, quizá consigamos una sociedad mejor.

No quiero decir con esto que no haya cosas que deban ser censuradas o eliminadas. Por supuesto que las hay, por algo existen lo que yo prefiero considerar “contra-valores” como son la violencia, el odio, la intolerancia, las diversas fobias sociales (xenofobia, homofobia, teofobia, entre muchas otras)… Estos “contra-valores” deberían ser superados y abandonados, el problema es que la sociedad parece apegarse cada vez más a ellos.

Finalmente me gustaría hablar de una última frase que ha calado muy hondo en mí, que me ayuda en mi día a día y que creo que la gente pasa por alto y no se dedica a pensarla. Tuvo que llegar Juego de Tronos, señores, para darle un giro a todo. La frase en cuestión es el lema de la casa Tyrell: “Crece fuerte”. Intentaré no hacer ningún spoiler por si alguien no es seguidor de la serie o no ha visto los últimos capítulos.

La casa Tyrell a mi parecer ha sido infravalorada a pesar de esconder un lema tan fiero. Al tener de blasón una rosa, esconden la fiereza bajo la debilidad de tal figura, pero descontextualizada, “crece fuerte” quiere decir más que una rosa saliendo de entre la tierra para ser hermosa. “Crece fuerte”, desde mi humilde perspectiva (que podéis tener otra), significa vivir aprovechando cada momento, que por muchas veces que te tiren, te pisoteen y pretendan acabar contigo, te levantes y luches, que plantes cara y logres tus objetivos. Significa que, ante la adversidad, busques un camino alternativo por el cual poder salir airoso, con la cabeza alta y con el orgullo de los méritos obtenidos.

Es por esto mismo que no podría haber mejor blasón para dicho lema. La semilla de una rosa tiene que luchar contra las adversidades que se encuentra para poder crecer, tiene que abrirse paso entre la dura tierra, tiene que conseguir florecer. Cuando florece, es hermosa y bella gracias al esfuerzo realizado, pero también es astuta, porque está provista de espinas para defenderse.

“Crece fuerte” y “vive y deja vivir”. Una frase de una serie para adultos, otra de una película infantil. No dejan de intentar transmitirnos valores que, si los incluyéramos en nuestro día a día, en nuestra forma de vivir la vida, nos harían más humanos, más felices y nos permitirían construir una sociedad mejor.


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