sábado, 16 de julio de 2016

Espiritismo: Espíritus


Con el ocultismo ocurre lo mismo que con la religión, se puede ser creyente, agnóstico/indiferente o ateo. Pese a esto, no significa que merezca menor respeto porque haya gente no crea en la existencia o veracidad de sucesos recogidos dentro del ocultismo, donde se encuentra el espiritismo. Además debo decir que el espiritismo tiene gran parecido con la religión católica, pues parte en primer lugar desde la existencia de las almas. A su vez, adopta otras características de otras religiones como la reencarnación, la pureza del alma, las cadenas de los vicios y lo material,…

Lo que no puedo negar es que mucha gente se ha aprovechado de los que creen en el espiritismo para sacarse un dinero, porque la estafa se encuentra allá donde hay una necesidad, para poder cubrirla con la estafa. Pero tampoco puedo negar que existan los espíritus, porque personalmente no he visto ninguno. Quizá sí creo haber sentido presencias, pero también pueden ser efectos de la mente, quién sabe.

He de reconocer que hay grandes estudiosos y estudios en el mundo del ocultismo, que hay métodos y valoraciones, experimentos,… Una serie de mecanismos que podrían darle la condición de ciencia, pero que ante el escepticismo se ha denominado pseudociencia. Ojo, con esto no trato de afirmar que exista todo lo que los estudios tratan de demostrar, sólo decir que cuentan con lo necesario, la formalidad y la seriedad exigidas para considerarse una ciencia. Que el objeto de estudio sea real o no, es algo que yo no puedo determinar.

Pero como el tema que quería tratar era el espiritismo, vamos a centrarnos en esta pequeña parte que integra el ocultismo. Y más concretamente, en los espíritus. En primer lugar aclarar que el espiritualismo y espiritualista no son lo mismo que el espiritismo y espiritista, pues los dos primeros términos hacen referencia a una doctrina que rechaza lo material y los dos últimos son los que creen en los espíritus, que de lo normal también rechazan lo material.

Según Allan Kardec, el objetivo de los espíritus es ascender. Para ello, tienen que desprenderse de todo lo material y los vicios, tienen que ascender en una “escala general” para llegar al último escalafón. De esta manera, podemos encontrar tres categorías: Espíritus puros, espíritus buenos y espíritus imperfectos. Aun así, se podrían hacer muchas más clasificaciones teniendo en cuenta otros tipos de criterios, pero estos serían los más generales.

También advierte que el objetivo del Espiritismo no es adivinar sucesos ni conocer el porvenir, sino ser conscientes de lo que será de nosotros una vez abandonemos nuestro cuerpo y pasemos al plano invisible, también estudiar las relaciones de los espíritus con las personas y de éstos con el plano material. Para A. Kardec el Espiritismo no sería entonces una ciencia de utilidad material, sino de utilidad moral e intelectual, para ser conscientes de la realidad material y espiritual y poder ascender con mayor facilidad.

Un aspecto interesante es la distinción que hace de la composición de la persona. De esta manera podríamos distinguir el cuerpo, siendo la estructura material; el alma o espíritu, de donde surge la voluntad y la moral; y finalmente el periespíritu, que sería le punto intermedio entre los dos anteriores.

Es importante destacar que los espíritus no son absolutos sabios que poseen todos los conocimientos posibles, sino que como parten de un cuerpo humano, se desprenden con los conocimientos que tuvo en la vida material. Con el tiempo y la voluntad del espíritu, es capaz de adquirir nuevos conocimientos, pero aun así no suelen desvelar el porvenir.

Ahora voy a retomar la clasificación que mencioné sobre los espíritus para profundizar en el tema:


Tercer orden: Espíritus imperfectos.

Se caracterizarían por tener más apego hacia lo material, con tendencia hacia el mal y con personalidad egoísta, orgullosa e ignorante. No necesariamente tienen que ser malos, pueden no pretender el bien, pero algunos sienten satisfacción realizando el mal. Estos espíritus recuerdan el sufrimiento de su vida corporal. Se pueden subdividir en cinco categorías:

Espíritus impuros: Propensos al mal. Se acercan a personas débiles para empujarlas a su perdición.

Espíritus frívolos: Ignorantes y maliciosos. Sienten satisfacción en crear contrariedades en la comunicación con espíritus o hacer pequeñas picardías. A esta categoría se ha querido incluir a trasgos, duendes, gnomos y diablillos.

Espíritus pseudo-sabios: Creen saber más de lo que en verdad saben. Por esto se demuestra que no han podido despojarse del orgullo, celos y terquedad.

Espíritus neutros: No son ni tan buenos como para hacer el bien, ni tan malos como para hacer el mal.

Espíritus golpeadores y perturbadores: Pueden pertenecer a las demás clases del tercer orden. Manifiestan su presencia con golpes, movimientos o desplazamientos de cuerpos sólidos. Están muy apegados a lo material.


Segundo orden: Espíritus buenos.

Se caracterizan por el predominio del espíritu sobre la materia deseando a su vez el bien. Tienen el defecto de no haber perdido todas sus manías. Suelen realizar buenas acciones por las personas, llegando a ser considerados protectores. Se pueden subdividir en cuatro categorías:

Espíritus benévolos: Son bondadosos y ayudan y protegen a las personas. Aun así, su saber es limitado.

Espíritus sabios: Les distingue su conocimiento, mostrando menos interés por la moral.

Espíritus sensatos: No tienen grandes conocimientos, pero sí moral. Tienen una buena capacidad intelectual.

Espíritus superiores: Reúnen ciencia, sabiduría y bondad.


Primer orden: Espíritus puros.

Tienen una capacidad intelectual y moral superior a todos los demás tipos de espíritus. Sólo se encuentra aquí una única categoría, pues han escalado las demás clases abandonando las impurezas y buscando el bien.


Debo decir que la clasificación está sacada de documentos, no ha sido invención mía. Debo admitir que el espiritismo bebe mucho de la religión. De esta forma, podemos concluir que los fantasmas han sido una creación del ser humano, tanto en la literatura como en las numerosas producciones de Hollywood que tanto daño han hecho a diversos aspectos. Esto es el espiritismo, señores. Los espíritus no dañarían directamente a las personas, no correríamos ningún peligro inminente si tuviésemos espíritus cerca.

Personalmente, ante mi postura atea respecto a la religión, yo no concibo la existencia de alma pero sí de energía. Por esto mismo yo entiendo la existencia de espíritus en el sentido de que son masas de energía con diferente frecuencia dependiendo de las emociones y actitudes que presente. Con esto mismo, yo encuentro explicación a cuando se siente presión cerca o una presencia detrás, que no tiene por qué ser maligna, pero sí es el resultado de notar una energía cerca de nosotros.


Si esperabais otro tipo de contenido, lo siento mucho. Podéis dejar en los comentarios vuestras impresiones o lo que esperabais encontrar, o también compartir experiencias o ideas. Si a alguien le interesa el tema espiritista, adjunto una breve lista de “famosos” espiritistas por si queréis buscar obras suyas.

-  Allan Kardec

-  Leon Denis

-  Camilo Flammarion

-  Gabriel Delanne

-  Arthur Conan Doyle

-  Cesar Lombroso

-  Amalia Domingo Soler

Estos autores los he encontrado en la biblioteca de la página de la Federación Espírita Española. Podéis buscar más obras ahí o buscar cualquier otro contenido que queráis.


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